Cómo captar más alumnos para tu estudio de pilates (sin parecer desesperado)

Estrategias reales que funcionan para llenar tu estudio de pilates. Desde clases de prueba que convierten hasta software que te ahorra 15 horas semanales.

Equipo Bonsai
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Estrategias para captar alumnos en estudios de pilates

Raquel abrió su estudio de pilates en Chamberí hace ocho meses. Local pequeño pero bonito, dos reformers que le costaron un riñón, certificaciones por todos lados, muchas ganas. Los dos primeros meses fueron bien porque vino gente conocida, amigos, familiares, antiguas alumnas de cuando daba clases en otro sitio.

Luego se estancó. Durante cuatro meses se quedó en 23 alumnos habituales. Algunos venían una vez a la semana, otros dos. Hacía números cada noche y no le salían. El alquiler eran 1.200 euros, más luz, más seguro, más pequeños gastos. Necesitaba mínimo 50 alumnos regulares para vivir sin agobios.

Me lo contaba mientras tomábamos un café en diciembre. "No sé qué hacer. Pongo ofertas en Instagram y me dan tres likes. He probado con volantes en el barrio y cero. La gente entra a preguntar precios, les digo 15 euros la clase y ponen cara rara. No sé si es caro, si es barato, si soy yo que no sé vender. Estoy perdida."

Hoy, siete meses después, Raquel tiene 78 alumnos en su base de datos. De esos, 52 vienen con regularidad mínimo una vez por semana, 28 tienen suscripción mensual, y hay lista de espera para las clases de las 19:00h. El estudio le da para vivir bien y está pensando en meter un tercer reformer.

No hizo magia. Cambió cómo captaba alumnos, cómo los convertía de curiosos a clientes de pago, y cómo gestionaba todo el rollo administrativo que antes le comía mogollón de tiempo. Vamos a ver qué hizo exactamente.

Las clases de prueba funcionan (pero solo si las haces bien)

Esto es lo primero que arreglamos. Raquel ofrecía primera clase gratis, pero de una forma super ambigua. En su Instagram ponía "ven a probar" y en la web había un texto que decía "consultas gratuitas disponibles". Muy bonito pero muy poco accionable.

¿Qué significa "consultas gratuitas"? ¿Es una clase de verdad o es una charla de 10 minutos? ¿Tengo que pedir cita o me presento cuando quiera? ¿Para todos los horarios o solo algunos? Nadie lo sabía.

Cambiamos el mensaje completamente. Ahora en su web pone clarote: "Primera clase de pilates totalmente gratis. Elige horario y reserva tu plaza en 2 clics." Y debajo hay un botón grande que dice "Reservar mi clase gratis" que te lleva directo al calendario.

Eso es todo. Mensaje claro, acción clara.

Pero ojo, porque ofrecer clase gratis no sirve de nada si luego no conviertes a esa persona en cliente de pago. Mucha gente cae en la trampa de regalar clases a todo el que pase por la puerta y luego no venden nada.

La clave está en qué haces durante esa clase gratuita y qué haces después.

Durante la clase: trátalo como un alumno normal pero dale un poco más de atención. Preséntale a otras personas si es grupo, explícale brevemente cómo funciona el estudio, pregúntale si tiene alguna lesión o limitación. Eso es servicio, no es venta agresiva.

Al terminar: charla rápida de 3 minutos. "¿Qué tal? ¿Te ha gustado? Si quieres seguir viniendo, tenemos bonos de X clases que te sale mejor de precio, o suscripción mensual si ya sabes que quieres venir regular. ¿Te mando la info por email o prefieres que te la cuente ahora?"

Simple. Directo. Sin presión.

Y luego está el seguimiento. Esto es crítico y casi nadie lo hace.

Si la persona no compra nada ese día (que la mayoría no lo hace porque necesitan pensárselo), al día siguiente le tienes que mandar un email automático. "Hola Marta, me alegré mucho de conocerte ayer. Aquí te dejo la info de nuestros bonos y horarios. Si tienes alguna duda, escríbeme. Estaré encantada de ayudarte."

Tres días después, si no ha comprado, otro email: "Hola otra vez. ¿Pudiste mirar los horarios? Tenemos plazas disponibles en las clases de martes y jueves a las 18:00h que van genial para nivel inicial. ¿Te apetece volver?"

Una semana después, último intento: "Sé que a veces cuesta arrancar con algo nuevo. Si hay algo que te frena o tienes dudas, cuéntamelo. A lo mejor puedo ayudarte a resolverlo."

De cada 10 personas que prueban la clase gratis, unas 3-4 compran algo ese mismo día. Otras 2-3 compran después del seguimiento. El resto no compra nunca, y eso es normal. No todo el mundo es tu cliente ideal.

Raquel pasó de tener una tasa de conversión del 20% (de 10 personas que probaban, solo 2 compraban) a una del 55%. Mismo estudio, mismas clases, mismo precio. Solo cambió el proceso.

Por qué Excel te está matando (y ni te has dado cuenta)

Durante los primeros meses, Raquel gestionaba todo con Excel y WhatsApp. Una hoja para los horarios de clases, otra para apuntar quién venía cada día, otra para los bonos (cuántas clases había comprado cada uno, cuántas le quedaban, cuándo caducaban). Los recordatorios los mandaba a mano la noche anterior: "Hola Ana, mañana tienes pilates a las 10. Te espero."

Le pregunté cuánto tiempo le llevaba eso cada semana. Hizo cuentas: unas 12 horas entre actualizar Excel, mandar recordatorios, responder WhatsApps de gente preguntando si hay plaza, apuntar cancelaciones, cuadrar pagos.

Doce horas a la semana en mierdas administrativas. Eso son 48 horas al mes. Seis días laborables completos haciendo trabajo que no te paga y que además odias.

Le dije: "Raquel, necesitas un software de gestión especializado."

Me contestó lo que escucho mil veces: "Es que no tengo dinero para eso. Prefiero invertir en material."

Error. Tremendo error.

Un software decente para un estudio de pilates cuesta entre 40 y 80 euros al mes. Digamos 60. Son 720 euros al año. ¿Sabes cuánto vale tu tiempo? Si cobras 15 euros por clase y das clases particulares, una hora tuya vale mínimo 50 euros (siendo conservadores). Doce horas a la semana son 600 euros de tu tiempo. A la semana. Al mes son 2.400 euros.

Estás perdiendo 2.400 euros mensuales de tu tiempo en tareas que un software haría solo por 60 euros. Las matemáticas no cuadran.

Pero no es solo el tiempo. Es también el caos mental. Raquel se despertaba a las 3 de la madrugada pensando "¿le habré mandado el recordatorio a María para mañana?" o "¿habré apuntado bien que a Jorge le quedan 3 clases del bono o eran 4?". Ese estrés constante desgasta.

Se pasó a un software especializado para estudios de pilates. Los primeros días fue un poco rollo porque tenía que meter todos los datos y aprender cómo funcionaba. Pero a la semana ya lo manejaba con soltura.

Ahora todo funciona solo:

Cuando alguien reserva una clase desde la web o la app, se apunta automáticamente. Ella no toca nada.

24 horas antes de cada clase, el sistema manda recordatorios automáticos a todos los apuntados. Ella no hace nada.

Si alguien cancela, el sistema avisa automáticamente a la siguiente persona en lista de espera. Sin que Raquel mueva un dedo.

Los bonos se descuentan automáticamente cada vez que alguien viene. Si a alguien le quedan 2 clases y el bono caduca en una semana, el sistema le manda aviso. Solo.

Cobros de suscripciones mensuales se hacen automáticos el día 1 de cada mes. Sin perseguir a nadie.

Esas 12 horas semanales se convirtieron en 1 hora. Una. El resto del tiempo lo dedica a dar clases, formarse, crear contenido para Instagram, o simplemente vivir.

El control en tiempo real que cambia el juego

Esto fue lo que más flipó Raquel cuando empezó a usar software especializado: poder ver todo desde el móvil en tiempo real.

Está en el metro camino al estudio y mira la app: "Clase de las 10 tiene 5 personas apuntadas, la de las 18 está llena con 3 en lista de espera, la de las 20 solo lleva 2, tengo que promocionarla."

Todo desde el móvil. Sin tener que abrir el portátil, sin buscar entre 47 hojas de Excel.

También puede ver números que antes no veía porque eran un coñazo de calcular:

Cuántos alumnos nuevos ha captado este mes vs el mes pasado.

Cuántas clases se han dado en total esta semana.

Qué horarios son los más populares y cuáles están flojos.

Cuánto ha ingresado este mes y cuánto viene garantizado el mes que viene por las suscripciones activas.

Qué porcentaje de gente que prueba la clase gratis luego compra algo.

Esos datos antes estaban dispersos por Excel, notas en el móvil, recuerdos vagos. Ahora los tiene todos en una pantalla, actualizados en tiempo real.

Y eso le permite tomar decisiones mejores. Si ve que las clases de martes a las 11 nunca se llenan, puede hacer una promo específica para ese horario. Si ve que en agosto siempre baja la asistencia, puede preparar bonos especiales que no caduquen durante ese mes. Si ve que el 70% de sus alumnos viene de recomendaciones, sabe que tiene que cuidar mucho a su comunidad existente.

Sin datos andas a ciegas. Con datos puedes mejorar.

El sistema de reservas que vende por ti mientras duermes

Antes, si alguien quería apuntarse a una clase, tenía que escribirle un WhatsApp a Raquel. "Hola, ¿hay plaza para pilates el jueves a las 19?" Raquel veía el mensaje (a veces al cabo de tres horas), miraba en su Excel, contestaba "sí, hay plaza", la persona decía "vale, me apunto", y Raquel lo anotaba a mano.

Eso es fricción pura. Cada paso extra que le pones a alguien para hacer algo es una oportunidad para que se lo piense dos veces y no lo haga.

Ahora todo es automático. La gente entra a la web o a la app, ve el calendario de clases, ve cuántas plazas quedan en cada una (el sistema lo actualiza en tiempo real), hace clic en "Reservar", elige la clase, confirma, y ya está. Apuntado. Recibe confirmación inmediata por email.

Todo sin que Raquel intervenga. A las 3 de la madrugada. Un domingo. Da igual.

Y esto es clave para captar alumnos nuevos. Porque la gente toma decisiones en momentos raros. Alguien está en el sofá un miércoles a las 23:00h viendo Instagram, ve tu post sobre pilates, le pica la curiosidad, entra a tu web, y en ese preciso momento tiene motivación para apuntarse. Si en ese momento puede reservar en 2 clics, lo hace. Si tiene que mandar un mensaje y esperar respuesta, la motivación se evapora y nunca se apunta.

Raquel me contó que desde que puso el sistema de reserva automática, el 40% de las reservas se hacen fuera de horario laboral. O sea que un 40% de sus alumnos se apuntan cuando ella no está trabajando. Eso son ventas que antes perdía porque la gente no podía contactarla.

Y lo mejor: el sistema también gestiona las cancelaciones. Si alguien no puede venir y cancela con más de 12 horas de antelación (el plazo que ella marcó), la plaza se libera automáticamente y la siguiente persona en lista de espera recibe un aviso: "Se ha liberado una plaza en la clase de pilates del jueves a las 19:00h. ¿Quieres reservarla?"

Eso antes lo tenía que hacer Raquel manualmente. Mirar quién canceló, ver si había lista de espera, mandar mensajes a mano preguntando quién quiere la plaza. Un rollo. Ahora es instantáneo.

Las notificaciones automáticas que de verdad funcionan

Cuando Raquel gestionaba todo a mano, enviaba recordatorios de clases porque sabía que si no lo hacía, la gente se olvidaba y no venía. Pero le llevaba un tiempo enorme.

Ahora el sistema manda varios tipos de notificaciones automáticas que mejoran la experiencia del alumno y también le ayudan a vender más:

Recordatorio 24 horas antes de la clase. "Hola Ana, mañana tienes pilates a las 10:00h. ¡Te esperamos!" Esto reduce el absentismo brutal. Antes, si no mandaba recordatorio, un 30% de la gente no se presentaba. Con recordatorio automático, solo falta un 8%.

Aviso cuando quedan pocas clases del bono. "Hola Jorge, te quedan 2 clases de tu bono. ¿Quieres renovarlo?" Esto hace que la gente no se quede sin bono de repente y deje de venir. Antes muchos terminaban el bono, se olvidaban de comprar el siguiente, pasaban dos semanas, y al final ya no volvían.

Alerta de caducidad. "Tu bono caduca en 7 días y aún te quedan 3 clases. Recuerda reservar para aprovecharlas." Esto reduce el mosqueo de gente que pierde clases porque se les caducó el bono sin darse cuenta.

Reactivación automática. Si alguien lleva 3 semanas sin venir (y antes venía con regularidad), el sistema manda un mensaje: "Te echamos de menos. ¿Todo bien? Tenemos nuevos horarios que igual te encajan mejor." Muchos vuelven solo porque les recuerdas que existes.

Confirmación inmediata de pagos. Cuando alguien compra un bono online, recibe email al instante con la confirmación y los detalles. Antes Raquel a veces se olvidaba de mandar la confirmación y la gente se quedaba con la duda de si el pago había ido bien.

Todo esto pasó de ser trabajo manual que le comía horas a ser completamente automático. Y encima funciona mejor porque nunca falla. El sistema no se olvida, no se cansa, no tiene un mal día.

La lista de espera que llena plazas que antes perdías

Esto es oro puro y mucha gente no lo aprovecha.

Las clases de Raquel de las 19:00h siempre están llenas. Aforo máximo de 6 personas, lista de espera de 4-5 personas cada día. Antes, cuando alguien cancelaba una plaza, esa plaza se quedaba vacía porque Raquel se enteraba tarde y ya no había tiempo de avisar a nadie.

Ahora el sistema gestiona la lista de espera automáticamente.

Funciona así: si una clase está llena y alguien más quiere apuntarse, el sistema le pregunta "La clase está completa. ¿Quieres entrar en lista de espera por si se libera alguna plaza?" La persona dice que sí y queda en lista.

Cuando alguien cancela (digamos 18 horas antes), el sistema automáticamente manda un mensaje a la primera persona de la lista: "Se ha liberado una plaza en pilates del jueves a las 19:00h. Tienes 2 horas para reservarla." Si esa persona no responde en 2 horas, pasa a la siguiente.

Resultado: las plazas que se liberan se vuelven a llenar. Antes Raquel perdía tipo 6-8 plazas a la semana por cancelaciones de último momento. Ahora pierde 1 o 2 como mucho. Eso son 20-25 clases extra al mes. A 15 euros la clase son 300-375 euros de ingresos que antes se evaporaban.

Y encima la gente en lista de espera está contenta porque saben que si se libera algo les van a avisar. No tienen que estar pendientes mirando cada día a ver si hay hueco.

De clase de prueba a alumno habitual: el proceso que funciona

Captar alumnos no es solo conseguir que alguien venga una vez. Es convertirlo en alumno habitual que paga todos los meses. Ahí es donde se gana dinero de verdad.

Raquel antes pensaba: "Si doy buenas clases, la gente volverá." Y sí, pero no es suficiente. Dar buenas clases es lo mínimo. Pero entre una buena clase y volver a venir hay un montón de fricción que tienes que quitar.

Este es el proceso que implementamos:

Paso 1: Clase de prueba gratis. Esto ya lo vimos. Reserva fácil, experiencia buena, propuesta de bonos al final.

Paso 2: Email de bienvenida inmediato. Nada más terminar la clase, si la persona ha dado su email, recibe un mensaje automático: "Gracias por venir hoy. Fue genial conocerte. Aquí tienes info sobre nuestros bonos y horarios. Primera compra tiene 10% de descuento extra. Código: BIENVENIDA10."

Ese descuento extra para la primera compra cierra muchas ventas. No es un descuentazo, solo un 10%, pero es suficiente empujón para gente que estaba en duda.

Paso 3: Seguimiento a las 48 horas. Si la persona no compró, recibe otro email: "¿Pudiste mirar los horarios? Si tienes dudas sobre qué bono encaja mejor contigo, escríbeme. Te ayudo encantada."

Paso 4: Llamada o mensaje personal al cuarto día. Aquí Raquel sí interviene manualmente. Le manda un WhatsApp corto: "Hola Marta, soy Raquel del estudio. Solo quería saber si te quedó alguna duda sobre las clases o los bonos. Si hay algo que te frena, cuéntamelo."

Esto convierte un montón. Mucha gente tiene dudas tontas que les frenan (¿puedo venir con mi nivel? ¿el horario es siempre el mismo? ¿qué pasa si un día no puedo venir?) y un mensaje personal resuelve eso en 2 minutos.

Paso 5: Oferta final a la semana. Último intento: "Esta semana tenemos una oferta especial para gente nueva. Bono de 5 clases por 60 euros en vez de 75. Válido solo hasta el domingo. Si te apetece probar de verdad sin gran compromiso, es buena oportunidad."

De cada 10 personas que prueban la clase gratis, siguiendo este proceso:

3-4 compran el mismo día o al día siguiente. 2-3 compran después del seguimiento (pasos 3, 4 o 5). 4-5 nunca compran. Y está bien. No todo el mundo es tu cliente.

Eso es una conversión del 50-70%. Muy buena.

Pero ahí no termina. Ahora toca que el alumno que compró un bono de 5 clases luego compre el siguiente bono, y el siguiente, hasta convertirse en suscriptor mensual.

Para eso Raquel hace tres cosas:

Uno: cuando a alguien le quedan 2 clases del bono, aviso automático ofreciendo el siguiente con un pequeño descuento si lo compra antes de que se acabe el actual. "Renueva ahora tu bono y te hacemos 5% de descuento."

Dos: atención personalizada. Raquel se acuerda de los nombres, pregunta cómo van, celebra pequeños progresos. Eso crea conexión emocional. La gente no viene solo por el pilates, viene porque se sienten bienvenidos.

Tres: propuesta clara de suscripción. Cuando alguien lleva ya dos bonos comprados (o sea que ya viene de forma regular), Raquel le dice: "Veo que vienes todas las semanas. ¿Has pensado en la suscripción mensual? Te ahorras 20 euros al mes y además tienes clases ilimitadas."

De los 78 alumnos que tiene ahora, 28 están en suscripción mensual. Eso son 2.520 euros al mes que entran fijos (cobra 90 euros por suscripción). Ingresos recurrentes. Eso es tranquilidad.

Los números concretos de cómo cambió todo

Vamos a poner números reales de antes y después para que veas la diferencia.

Raquel en abril de 2025 (antes de hacer cambios):

  • 23 alumnos en total
  • Ingresos mensuales: 1.850 euros
  • Horas en administración: 12 por semana
  • Conversión clase gratis a pago: 20%
  • Absentismo: 30%
  • Clases perdidas por cancelaciones: 6-8 por semana

Raquel en enero de 2026 (después):

  • 78 alumnos en base de datos, 52 vienen regular
  • Ingresos mensuales: 4.680 euros
  • Horas en administración: 1 por semana
  • Conversión clase gratis a pago: 55%
  • Absentismo: 8%
  • Clases perdidas por cancelaciones: 1-2 por semana

Misma persona. Mismo estudio. Mismas clases. Lo único que cambió fue el sistema.

Ahora bien, no todo fue instantáneo. Los primeros dos meses fueron duros porque estaba aprendiendo a usar el software, ajustando procesos, viendo qué funcionaba y qué no. Pero a partir del tercer mes ya se notó la diferencia, y del quinto en adelante el estudio ya funcionaba solo.

Qué buscar en un software de gestión (sin que te la cuelen)

Si estás pensando en pasarte a un software especializado, hay cosas que son innegociables:

Tiene que tener reservas online desde web y app móvil. Obvio, pero lo repito. Si tus alumnos no pueden reservar desde el móvil sin instalarse nada raro, no sirve.

Gestión de bonos flexible. Bonos por sesiones, bonos de tiempo, bonos compartibles, caducidades automáticas, avisos cuando quedan pocas clases. Todo eso tiene que estar.

Lista de espera automática. Que gestione sola las plazas que se liberan. Si eres tú quien tiene que avisar manualmente, mal vamos.

Notificaciones automáticas. Recordatorios, avisos de caducidad, mensajes de reactivación. Sin límite de notificaciones al mes porque eso es una trampa para cobrarte más.

Pagos online integrados. Stripe, Redsys, lo que sea, pero que funcione. Y el dinero tiene que ir directo a tu cuenta, no a una cuenta intermedia de la plataforma.

App móvil para ti también. Tienes que poder gestionar tu negocio desde el móvil. Ver quién viene hoy, aceptar una reserva, responder un mensaje. Todo desde tu teléfono.

Estadísticas claras. Cuántos alumnos nuevos este mes, ingresos totales, conversión de pruebas a pagos, horarios más populares. Si el software no te da esos datos, es muy básico.

Soporte en español que responda rápido. Esto es clave. Cuando tienes un problema un lunes a las 9 de la mañana porque el sistema no está mandando confirmaciones, necesitas ayuda YA. Si el soporte tarda tres días en contestar, es inútil.

Y ojo con los precios trampa. Hay plataformas que anuncian 30 euros al mes pero luego ese precio no incluye notificaciones, ni pagos online, ni tener más de 50 alumnos. Al final pagas 75. Busca precio todo incluido sin límites absurdos.

Raquel está pagando 58 euros al mes por su software. Le incluye todo: reservas ilimitadas, alumnos ilimitados, notificaciones sin límite, pagos online, app móvil, soporte. Le sale a menos de 2 euros al día. Cada día recupera ese dinero en tiempo ahorrado antes de desayunar.

Lo que nadie te cuenta sobre captar alumnos

Voy a ser honesta. Captar alumnos nuevos no es lo más difícil. Lo difícil es retenerlos y convertirlos en alumnos habituales que paguen todos los meses.

Mucha gente se obsesiona con traer gente nueva constante. Hacen promos agresivas, anuncios en redes, volantes, lo que sea. Y sí, eso trae gente. Pero si el 80% de los que prueban no vuelven, tienes un problema gordo.

Es como llenar un cubo que tiene agujeros. Por mucho que eches agua, se vacía.

Primero arregla los agujeros. Asegúrate de que la gente que viene tiene una buena experiencia, puede reservar fácil, recibe recordatorios, se siente bienvenida, entiende tus bonos, y el proceso de compra no es un coñazo.

Cuando eso funcione, entonces sí invierte en traer más gente nueva. Porque si traes 20 personas nuevas al mes y conviertes al 60%, son 12 alumnos nuevos de verdad. Si traes 50 personas pero solo conviertes al 15%, son 7. Mejor conversión es más importante que más volumen.

Y otra cosa: tus mejores prescriptores son tus alumnos actuales. Si cuidas bien a la gente que ya viene, ellos te van a recomendar. Una recomendación de alguien que ya confía en ti vale por diez anuncios de Instagram.

Raquel ha captado 31 alumnos por recomendación directa en los últimos seis meses. Casi la mitad de su crecimiento vino de boca a boca. Eso no se compra con publicidad.

El cambio que de verdad importa

Mira, la diferencia entre un estudio de pilates que sobrevive justo y uno que prospera no está en tener el local más bonito o los reformers más caros o las certificaciones más impresionantes.

Está en quitarte de encima todo el trabajo manual que te come tiempo y energía para que puedas dedicarte a lo que importa: dar buenas clases y cuidar a tu comunidad.

Raquel antes llegaba a casa a las 9 de la noche y todavía tenía que ponerse a mandar recordatorios, actualizar Excel, responder WhatsApps. Los fines de semana se pasaba horas cuadrando números y preparando facturas. Estaba agotada. Empezaba a odiar el negocio que había montado con tanta ilusión.

Ahora termina su última clase, cierra el estudio, y se va a casa. El sistema gestiona todo. Puede desconectar de verdad. Los domingos son suyos.

Eso no es solo comodidad. Es sostenibilidad. No puedes llevar un negocio si te estás quemando. Y no puedes dar buenas clases si estás pensando en la hoja de Excel que tienes que actualizar luego.

Automatiza lo automatizable. Dedica tu energía a las personas. Y verás cómo el estudio crece solo.

Raquel me escribió hace dos semanas: "Macho, tendría que haber hecho esto hace un año. Todo el tiempo y el estrés que me habría ahorrado."

No cometas su error. Si todavía estás con Excel y WhatsApp gestionándolo todo a mano, ya vas tarde. No necesitas el software más caro. Necesitas uno que funcione y te quite trabajo de encima.

Tu tiempo vale mucho más de lo que crees. Deja de regalarlo a tareas que una máquina puede hacer mejor que tú.

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